
La compañía de baile de Rafael Amargo y los cinco deportistas participantes en el Red Bull Flamenco Flatland impresionan al público granadino
Flamenco y BMX Flatland se entrelazan como protagonistas de un mismo arte
700 personas asistieron en la noche de ayer a un espectáculo inolvidable en el Palacio de los Córdova de Granada. Lleno absoluto (y varios centenares de personas que se quedaron en la cola de entrada) para asistir, por primera vez, a la unión de flamenco y BMX Flatland, disciplina que consiste en hacer trucos y figuras sobre una bici de BMX. Ambas artes se dieron la mano para celebrar una competición deportiva íntimamente ligada con el espectáculo de baile de la compañía de Rafael Amargo. Desde el atardecer hasta bien entrada la noche, el Albaicín granadino fue testigo de un evento inolvidable, con la Alhambra de fondo, en el que se comprobó (como a priori creían sus protagonistas), que hay una mágica conexión entre la belleza del arte flamenco y las espectaculares coreografías de los deportistas del Flatland. Hubo pasión, alegría, emotividad y asombro en el público asistente, ante el gran resultado de este experimento singular, que en lo deportivo coronó (mucho más allá del tópico) a un japonés, Takahiro Ikeda, como el campeón absoluto de la competición en la tierra de Rafael Amargo. Dicen que ayer el duende se paseó por el Albaicín.
Cinco de los mejores riders de BMX Flatland del mundo se reunieron en Granada para disputar una competición inédita, algo a lo que nunca se habían enfrentado desde que forman parte de la élite mundial de la disciplina. A pesar de su juventud, de los miles de kilómetros recorridos por todo el mundo y de los numerosos campeonatos internacionales que tienen en su palmarés, nunca antes habían encarado un desafío como el que han vivido en el Red Bull Flamenco Flatland. Para hacer sus rondas, en las que durante tres minutos deben desplegar una coreografía de movimientos entrelazados, fundiendo su cuerpo con la bicicleta sin poner los pies en el suelo, los cinco riders participantes tuvieron que dar réplica a los bailes de la compañía de Amargo, en los que se tocaban cinco palos del flamenco (fandango, alegrías, soleá, seguidilla y tangos).
Un jurado compuesto por tres jueces (los expertos internacionales en BMX Flatland Nathan Penonzek y Alain Massabova) y la bailaora y catedrática María Guardia Gómez, ‘Mariquilla’, se encargaron de puntuar la técnica en los trucos, la impresión general de las rondas y la adaptación al flamenco en la forma de montar de cada participante.
La victoria fue para el jovencísimo japonés Takahiro Ikeda, de veinte años, que deslumbró al público granadino con su equilibrio, rapidez de movimientos y simpatía. Tras él, en un duelo reñidísimo, el francés Mathias Dandois, referente actual del Flatland mundial con tan sólo 21 años, que con la limpieza y perfección de sus movimientos, se lo puso muy difícil al jurado a la hora de puntuar la ronda final. Tercero fue el español Viki Gómez, una institución internacional del BMX Flatland y creador del concepto de este evento, que surgió cuando Gómez encontró en el flamenco (música que escucha a menudo cuando entrena) numerosas similitudes y puntos en común con el Flatland. Takahiro Ikeda no se creía todo lo que había vivido en la noche de ayer. “Esta ha sido mi primera vez en Granada. Ha sido magnífico poder compartir nuestro deporte con el ritmo y la música del flamenco, y ganar esta competición tan lejos de mi país”. Ikeda bromeba al comentar que “no sabía mucho de flamenco antes de venir aquí, a diferencia de muchos de mis compatriotas, pero ahora me siento muy emocionado con lo que he vivido estos días, no lo voy a olvidar nunca”.
Viki Gómez, a pesar de su tercer puesto, se mostraba radiante porque su idea, su experimento de resultado incierto, había sido todo un éxito. “No hay palabras para describir lo que hemos vivido aquí. Todos los que estábamos en el escenario hemos sentido la misma emoción ahí arriba. El público ha comprendido lo que yo tenía en mente cuando empecé a darle vueltas al proyecto. La conexión de culturas tan diferentes y tan similares a la vez ha sido perfecta”.
Más allá de lo deportivo, el otro gran protagonista de la noche fue el bailaor Rafael Amargo, junto a su compañía de bailaores, breakers, y un cuadro flamenco rebosante de talento, que provocó los momentos más emotivos de la noche. Amargo, que volvía a bailar en su tierra, apostó por el proyecto desde el principio, y al acabar se mostraba feliz con el resultado. “Ha sido muy importante que un arte tan ortodoxo como el flamenco haya atraído a tanto público joven. Esto ha sido posible gracias a la presencia de los riders de Flatland. Que la gente joven se acerque al flamenco, mi religión, y que gracias a lo que hemos vivido hoy quizás mañana empiecen a seguirlo para llegar a entender nuestro arte, me hace muy feliz”.
Amargo conocía el BMX Flatland y creía firmemente en la posibilidad de encontrar puntos en común de ambas disciplinas. “Hemos experimentado, hemos investigado y nos hemos dado cuenta de que ambas formas de arte
podrían ser primas hermanas. Creo que esto es el comienzo de algo y esperamos poder repetirlo”.